Una multitudinaria misa en el Estadio Nelson Oyarzún Arenas conmemoró el centenario de la Diócesis, marcada por la fe, la gratitud y la unidad espiritual.
Este domingo 19 de octubre, más de 8.000 personas se congregaron en el Estadio Nelson Oyarzún Arenas de Chillán para participar en la misa conmemorativa por los 100 años de la Diócesis de Chillán, una solemne celebración presidida por S.E. Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, Nuncio Apostólico en Chile.
El encuentro de fe contó con la presencia del Administrador Diocesano Padre Patricio Fuentes, el Arzobispo de Concepción Monseñor Sergio Pérez de Arce, y los obispos auxiliares Bernardo Álvarez y Óscar Gatica, junto a los párrocos y representantes de todas las comunas que conforman la Diócesis de Ñuble.
Un siglo de fe y servicio
Durante la eucaristía —dedicada al patrono diocesano San Bartolomé— se recordó la historia de la diócesis desde su fundación en 1925, destacando su rol en la vida espiritual, educativa y social del territorio.
El acto religioso fue acompañado por momentos de profunda emoción, cantos litúrgicos y oraciones que evocaron un siglo de testimonio cristiano en la región.
“Damos gracias a Dios por este centenario y renovamos nuestro compromiso pastoral de seguir anunciando el Evangelio con esperanza y alegría”, señalaron desde la organización.
Un encuentro de unidad
La jornada reunió a fieles de parroquias, comunidades educativas, movimientos pastorales y voluntariados de toda la región, quienes participaron activamente en esta misa de acción de gracias.
El Administrador Diocesano, Padre Patricio Fuentes, destacó la masiva participación:
“Ha sido una verdadera fiesta de fe. Este centenario nos invita a mirar el pasado con gratitud, el presente con alegría y el futuro con esperanza.”
Finalmente, se agradeció a las parroquias, colegios, equipos de liturgia, coros y voluntarios que hicieron posible la celebración, símbolo del espíritu solidario y comunitario de la Iglesia en Ñuble.
Diócesis de Chillán: 100 años de historia
Creada en 1925, la Diócesis de Chillán ha sido protagonista en el desarrollo espiritual y social de la región, promoviendo valores cristianos, educación, solidaridad y acompañamiento pastoral.
A lo largo de este siglo, ha formado generaciones de fieles comprometidos con el servicio y la fe en Cristo.

